Prueba Audi R8 V10 Plus


Si te gustan los coches no me queda la menor duda de que también te gustan los deportivos y, claro, también los superdeportivos. No es fácil verlos en vivo y en directo, mucho menos conducirlos o poseerlos. Reconócelo, te tronchas el cuello igual que nosotros al ver un superdeportivo, bien vaya circulando o bien esté parado; y seguramente más de una vez te hayas hecho alguna foto con uno.

Por todo lo anterior tengo claro que la prueba de esta semana te va a encantar. En Actualidad Motor nos ponemos a los mandos del Audi R8 V10 Plus, la segunda generación del superdeportivo alemán. Si eres fan de estos monstruos de la velocidad, ya sabrás que tras los dos asientos se encuentra un motor V10 de 5.2 litros que desarrolla la friolera de 610 CV, siendo el mismo propulsor que utiliza el Lamborghini Huracan, su primo italiano.

La gestación del Audi R8

Audi R8 2015 teaser

Audi R8 LMX

Antes de entrar de lleno con la prueba del Audi R8 queremos haceros saber cómo Audi lanzaba la primera generación de este superdeportivo. Audi y superdeportivos de calle, dos conceptos que parecían imposibles de casar a la llegada del siglo XXI. Audi siempre ha sido tachada de crear coches que, aunque muy refinados, carecían de una gran deportividad. Parece ser que en Ingolstadt se cansaron de ese cliché y aprovecharon su experiencia en competición para cerrar la boca a todos aquellos que dudaban de sus posibilidades con productos deportivos.

De este modo, en el año 2007 llegaba al mercado el primer Audi R8. Un superdeportivo de motor central (primer coche de calle de Audi con motor central) con un V8 de 4.2 litros y admisión atmosférica tras el respaldo de las dos butacas, que rendía 420 CV. La tracción, por supuesto, a las cuatro ruedas mediante el sistema de tracción quattro. A los detractores de la marca no les quedó más remedio que quitarse el sombrero.

No contentos con ello, y aprovechando su buen chasis, Audi decidió introducir un V10 5.2, también atmosférico, extraído del Lamborghini Gallardo. Desarrollaba 525 CV a pleno rendimiento, aunque algunas versiones posteriores aumentaron su potencia. La última edición del Audi R8 de primera generación fue el LMX, que traía los primeros faros láser utilizados por la firma alemana. Ya en 2015 se estrenaría la segunda generación del superdeportivo alemán, el protagonista de estas líneas.

Excitantes proporciones exteriores

Prueba Audi R8 V10 Plus

Viendo que la gran mayoría de coches que abundan nuestras calles se parecen bastante entre sí, resulta excitante hablar de un coche tan bajo y ancho, y de unas formas tan agresivas en su carrocería. El Audi R8 tiene unas dimensiones de 4,43 metros de largo, por 1,94 de ancho y 1,24 metros de alto; sí, solo 1,24 metros de altura, no nos hemos equivocado. La distancia entre ejes es de 2,65 metros.

Como se puede apreciar en las imágenes exteriores que nos acompañan a lo largo de todo el artículo y en la galería, probablemente lo primero que nos sorprende es esa contenida altura de la carrocería a la que hacíamos referencia, así como lo cerca que se encuentran los bajos del suelo, siempre y cuando no tengamos en cuenta este llamativo color Solar Orange de nuestra unidad de pruebas. Ya podrás imaginar que debemos extremar las precauciones al aparcar cerca de un bordillo, al pasar por resaltos y también en las rampas de los garajes.

Prueba Audi R8 V10 Plus

Aparte, el Audi R8 de segunda generación tiene unas líneas mucho más afiladas y agresivas que su predecesor, que era más redondo. En el frontal nos encontramos con la parrilla singleframe de la marca alemana en tipo panal de abeja, mucho más “aplastada” que en ningún otro modelo de Audi.

Los faros, que son de iluminación láser para la luz de carretera y LED para intermitentes, cruce y diurna, aportan mucho dinamismo a esta vista delantera, pues tienen un diseño rasgado poco habitual en la marca. Bajo ellos aparecen unas enormes tomas de aire para canalizarlo y refrigerar diferentes componentes del coche, entre otros los enormes discos de frenos carbono-cerámicos. En la parte baja del paragolpes encontramos un pequeño labio en fibra de carbono. Si nos fijamos en el capó, tiene un par de suaves trazos que mueren en el pilar delantero.

Prueba Audi R8 V10 Plus

Mientras aún no hemos asimilado todavía que estamos ante un coche de más de 600 CV, vamos cambiando de vista para observarlo lateralmente. Mientras giramos y nos encontramos de perfil, no podemos pararnos a comprobar la enorme envergadura de las tomas de aire laterales que se encuentran tras las puertas, así como las formas de las puertas. Todo ello ha sido concebido así para conseguir la máxima refrigeración posible del motor intenta perjudicar lo mínimo a la aerodinámica. Los sideblades, que ya tenía el R8 anterior, ahora utilizan un diseño diferente y dejan ver el hombro de la carrocería.

Habiendo hecho ese pequeño parón, ahora sí observamos a nuestro protagonista completamente de lado. El contraste del Solar Orange con la fibra de carbono de los espejos retrovisores y de los sideblades, así como las llantas de 20 pulgadas opcionales de nuestra unidad acabadas en negro. Aunque reconozco que yo no me lo compraría así, esta configuración es exageradamente llamativa. Otro de los apartados destacables es la poca superficie de las ventanillas de las puertas, que ya nos hacen saber que la visibilidad no será su mejor baza y que tampoco tendremos una sensación visual de gran amplitud.

Prueba Audi R8 V10 Plus

5.2 V10 atmosférico de 610 CV

Volvemos a dar unos lentos pasitos sin quitarle ojo y nos situamos detrás del Audi R8. No podemos evitar asomarnos por el cristal trasero para admirar durante unos segundos (o minutos) el corazón de este superdeportivo alemán. Ahí se encuentra la doble bancada, los diez cañones cilindros, el doble logotipo de la marca y tantas otras cosas custodiadas por unas barras de refuerzo estructural gritando: ¡Vamos! ¿¡A qué esperas para arrancarme!? Resistimos y seguimos hablando de su diseño, terminando con su parte exterior.

Prueba Audi R8 V10 Plus

Nos alejamos un par de metros, sin apartar la mirada de su zaga y continuamos alucinando con su alerón de fibra de carbono, con los finos pilotos de LED con intermitentes dinámicos, con las grandes rejillas de ventilación que encontramos inmediatamente debajo de los pilotos y con ese despampanante difusor acabado en fibra de carbono, así como con las salidas de escape ubicadas en los extremos. Nos ponemos casi de rodillas y vemos que las llantas de 20 pulgadas son unos auténticos rodillos. Detrás están calzadas por unos neumáticos en medidas 305/30 mientras que delante son 245/30.

Habitabilidad

Prueba Audi R8 V10 Plus

Ya hemos babeado bastante con el exterior, vamos a ver qué tal es la convivencia aquí dentro. Para empezar, debemos encontrar la manilla de apertura, pues nadie que conozco y que haya intentado subir al coche lo ha conseguido a la primera. Yo también me tuve que agachar la primera vez para localizarla. Una vez abierta la puerta debemos introducir la pierna, agarrarnos donde podamos y dejar deslizar suavemente nuestras posaderas sobre el respaldo hasta que lleguen a la base del asiento. El siguiente paso es introducir la pierna izquierda, estirar el brazo y “traernos” la puerta al habitáculo. Un poco de contorsionismo nunca viene mal.

El Audi R8 no será el coche más amplio del mercado, como ya puedes imaginar. Es probable que personas de gran altura se encuentren algo agobiadas, más por la distancia longitudinal que por altura para la cabeza. Eso sí, tiene su lógica, tenemos que poner un motor detrás de los asientos y debe haber un importante mamparo de seguridad y aislamiento (térmico y acústico) entre medias). El espacio para la cabeza será algo mejor, aunque no vayas con la idea de que este coche tiene un espacio de SUV. En cualquier caso, una persona de 1,90 metros ha podido sentarse y sentirse cómoda.

Prueba Audi R8 V10 Plus

Tras los asientos hay un pequeño compartimento descubierto que puede venir bien para dejar una chaqueta, así como una pequeña redecilla en la que podemos sujetar, por ejemplo, algunos papeles o una pequeña botella de agua. Según Audi, este hueco que queda tras los asientos tiene un volumen de 226 litros, aunque la utilidad es muy reducida, sinceramente. El maletero de la parte delantera (recuerda que el motor va detrás) cubica un espacio de 112 litros. Es relativamente profundo y aprovechable por sus formas, pero son muy pocos litros y cabrá poco más que un bolso de gimnasio.

Fuente: actualidadmotor.com

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