Esta fue la colección automotriz de Freddy Mercury


Si bien no era un apasionado a manejar sus automóviles o a la velocidad sobre ruedas, indudablemente sentía gran predilección por el automóvil como objeto de belleza y confort. Tenía un grupo de ellos, los que disfrutaba en sus travesías a conciertos y paseos.

Tal vez la mejor prueba de cariño de Freddy Mercury a los automóviles, es la canción I´m in love of a car, incluida en la cara B del sencillo Bohemian Rhapsody de 1975. Y es que realmente amaba a sus autos, desde el Rolls-Royce hasta el Mercedes-Benz, del Studebaker de los años 50 con el que se tomó fotos al Range-Rover de 1981, que transformó su carrocería e hizo un convertible con la compañía suiza Monte Verde.

Sin embargo, el coche más espectacular para los fans de la famosa estrella de Rock Sinfónico, fue el Lotus Evora S Freddie Mercury Edition, con el cual el fabricante de deportivos británico homenajeó al líder de Queen en su 65 aniversario. Ya el artista había fallecido, solo vivió 45 años, y el carro se fabricó con la idea de subastado para donar el dinero a una Organización No Gubernamental (ONG) dedicada a la investigación del SIDA.

De color blanco perla, la carrocería es cruzada por una franja de tonos rojo y amarillo, combinación de colores de la ropa que Mercury usaba a menudo en sus conciertos. En la parte trasera del auto está la firma del cantante y una reproducción pequeña de su estatua erigida en Montreaux, Suiza junto a la frase Lover of life. Singer of songs. Dentro predomina el color amarillo de aquella icónica chamarra que utilizó en la gira Magic Tour de 1986, en el respaldar de los asientos, de dos tonos, está la bandera británica con el logotipo del Grupo Queen bordado en los reposacabezas.

La mecánica del auto no fue modificada, se mantuvo la del Lotus Evora S original: el motor V6 de 350 CV de potencia que le permite alcanzar 260 km/h. Fue fabricado y subastado en 2011. Al año siguiente (2012) volvió a ponerse en la venta con un precio de salida de 57.995 libras. Actualmente es todo un museo rodante que rememora al líder de Queen.

Freddy Mercury, cuyo verdadero nombre era Farrokh Bulsara, nació en 1946 en Stone Town, Zanzíbar (islas Molucas, en el océano Índico), un antiguo protectorado británico que ahora pertenece a Tanzania, y falleció de una bronconeumonía complicada por SIDA, en Londres, Reino Unido, en 1991. Fue músico, cantante, compositor, productor, pianista y diseñador gráfico, de origen persí e indio, con la nacionalidad británica. A los 23 años comenzó a escalar en su carrera con voz de tenor y hoy se le considera el mejor cantante de rock de todos los tiempos. La fama nunca lo abandonó debido a su carisma y sus excentricidades, siempre fue muy querido por sus fans y aún después de muerto, paradójicamente, creció su popularidad.

De sus autos, el que más usó fue el Rolls-Royce de 1974, que compró en el 79 y lo utilizó hasta su muerte. Con motor V8 de 6.75 L, tenía 189 CV. Fue uno de los primeros Rolls-Royce con chasis monocasco, frenos de disco y suspensión trasera. Al morir Freddy, quedó en manos de su hermana. En el 2013 fue subastado, lo adquirió un empresario ruso por 89 700 euros, dicen que su valor real estaba entre 11 y 13 mil euros.

Sin embargo, sus más allegados afirman que su automóvil preferido era el Mercedes-Benz 420 SEL, robusto y de dimensiones enormes por dentro. El motor de 4 196 cc, 204 CV de potencia, cuatro puertas, cambio automático, todo un clásico. El Grupo Queen con Freddy Mercury vendió 32.5 millones de álbumes en Estados Unidos, de ellos, más de la mitad tras la muerte del líder de la banda de rock.

Fuente: excelenciasdelmotor.com

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